Agrupar todos los proyectos de naturaleza en un único presupuesto puede dificultar la identificación de prioridades. Para el ejercicio 2027, la inversión puede evaluarse en tres categorías: continuidad del negocio, opciones estratégicas futuras y crecimiento. Cada proyecto se incorpora después a los presupuestos de compras, inversión de capital, I+D, seguros o inversión regional. Debe tener un responsable ejecutivo, una ubicación definida, una línea de base, indicadores de resultados empresariales y ambientales y condiciones claras para aumentar la financiación o detenerlo.
Seis cuestiones para el consejo de administración
Las seis preguntas siguientes sirven para evaluar los proyectos del presupuesto del ejercicio 2027.
- ¿Qué dependencias de la naturaleza podrían afectar gravemente al flujo de caja de la empresa?
- ¿Qué regiones, cuencas, paisajes marinos y materias primas deben tener prioridad?
- ¿Qué decisión de gestión cambiará la inversión del ejercicio 2027?
- ¿Quién es el responsable del negocio que responde por los resultados?
- ¿Con qué indicadores se evaluarán los resultados financieros y ecológicos?
- ¿En qué condiciones se aumentará la inversión o se detendrá el proyecto?
Evaluar los resultados en los primeros 12 meses
En el primer trimestre se eligen entre tres y cinco fuentes de agua, materias primas, terrenos o centros logísticos con mayor influencia en los ingresos, los beneficios y las operaciones. En el segundo se prueban mejoras de eficiencia de los equipos, apoyo a proveedores, materiales reciclados, gestión de humedales o bosques, ADN ambiental, datos satelitales o acuerdos locales. En el tercero, los resultados sirven para revisar las condiciones de compra, los contratos a largo plazo, la financiación, los seguros y la inversión de capital. En el cuarto, las áreas de negocio y finanzas, especialistas en ciencias naturales y representantes locales evalúan los resultados y deciden cuánto aumentar el presupuesto del ejercicio 2028.
Entre los motivos para aumentar la inversión figuran un menor riesgo de interrupción, precios de compra más estables y un menor consumo de agua o materiales. También cuentan una mejor información para financiadores, aseguradoras y autoridades, nuevos ingresos o beneficio bruto, indicios de mejora ecológica y una gestión local duradera. Si los resultados son insuficientes, conviene revisar la medición, el plazo, el lugar y la relación con el negocio. Si la hipótesis de partida carece de fundamento suficiente, corresponde detener el proyecto y destinar los fondos a otros más prometedores.
Preparar a la empresa para una crisis
El agua y las materias primas siguen siendo imprescindibles durante las guerras, la inflación y las crisis financieras. Las fábricas, la agricultura, el aprovechamiento de bosques y océanos y la vida urbana dependen del buen funcionamiento de los sistemas naturales, sean cuales sean las condiciones económicas y políticas.
La capacidad de una empresa para afrontar una crisis depende de su preparación previa: identificar dependencias críticas, mantener una cooperación duradera con proveedores y medir el estado ecológico. Al evaluar inversiones, conviene considerar los resultados financieros y ambientales y el reparto de beneficios con quienes cuidan el territorio. Revisar los proyectos poco fundamentados y reasignar fondos a otros con pruebas más sólidas también preserva el margen de decisión.
El presupuesto del ejercicio 2027 puede financiar medidas concretas, medición, contratos y desarrollo empresarial, además de investigación y aprendizaje. Se puede empezar por un emplazamiento crítico, una materia prima, una cuenca o una línea de negocio, con resultados que puedan evaluarse al cabo de 12 meses. Ampliar las iniciativas que estabilizan el suministro y protegen los márgenes también puede contribuir a desarrollar nuevos mercados en Japón. Cada empresa puede tomar las discusiones de Kumamoto como referencia para decidir dónde invertir y cuánto destinar.